Papilio

Comenzaba a encontrarse muy bien en aquella situación. Realmente la vida podría haber transcurrido siempre en ese estado, que ganas de complicarse cuando todo lo básico estaba al alcance de unos milimetros, todo lo necesario para subsistir. Y sobre todo sin complicaciones, sin preocupaciones, sin ansiedades, sin decepciones, sin depender de nadie...Toda su vida se resumía en la palabra comodidad. "Acomodarse no es malo" se repetía continuamente, "cuando te acomodas es porque estas cómodo, valga la redundancia, y eso no es malo. Eso significa que una gran parte de tus inquietudes están cubiertas y satisfechas" Esbozó una pequeña sonrisa. "Efectivamente, que ganas de complicarse, que ganas de volver al sufrimiento, al esfuerzo, para luego nada, seguir igual. Al menos, a mi me ha servido para encontrarme así. Por nada del mundo voy a volver" Se rió. Con ganas, esa risa espontanea y natural que pocas veces se da ya. Conforme la risa se iba apagando, poco a poco le vino un pensamiento a la cabeza: "Inquietudes". Y ese pensamiento se fue transformando en duda: "¿Mis inquietudes?" Ya no reía más, ni siquiera conservaba la sonrisa en la cara. "¿Realmente he cubierto todas mis inquietudes?" La pregunta le dejó un buen rato callado. No es que hubiera vivido poco, había pasado sus cosas, su estado anterior lo recordaba marcado con bastante dolor y esfuerzo. Había sido muy facil acomodarse, ya que en toda su vida hasta ese momento, no había conocido el significado de esa palabra. Pero ¿eso era todo? ¿En eso consistía su existencia? Realmente se sentía bien, pero quizás el recuerdo del esfuerzo no le dejaba mirar más allá. Pensó en todas esas preocupaciones que todavía no había vivido, en todas esas complicaciones que todavía no habían llegado, en esas decepciones que todavía no había sufrido...y pensó un poco más allá y se dió cuenta que, allí, en toda su comodidad, se estaba perdiendo el motivo de todo aquello. Y el motivo podría merecer la pena, podría merecer sufrimiento y preocupación, podría merecer arriesgar su comodidad. Todo el dolor y sufrimiento vivido, a lo mejor no tiene como recompensa estar así, siendo feliz en la ignorancia. Nunca sabrá si realmente fue decisión suya, o simplemente había llegado su momento, independientemente de todos sus pensamientos. El caso es que empezó a buscar la luz, cada vez con mas vehemencia. Y le llegó. Un rayo de sol inundó su cara. Y pensó que a lo mejor merecería la pena. Merecería la pena. Seguro.

En ese momento, en su nombre encontró toda la fuerza para seguir adelante, para descubrir que le depararía el futuro.

17/04/2006 23:20.

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gravatar.comAutor: Juanjo

En estos momentos tan duros que me está tocando vivir... no estoy tan seguro de si merece la pena el sufrimiento, el riesgo. Si, quién no arriesga gana, pero cuando te lanzas a una piscina de cabeza, con el pelo y el corazón al aire, con ilusión, y justo cuando, suspendido en la nada, miras abajo, y te das cuenta de que no tiene agua... el golpe duele... y el chichón en la cabeza nunca se va a quitar...

¿No podría ser todo más fácil?

Fecha: 19/04/2006 23:56.


gravatar.comAutor: TitoFredo

Hay gente que lo tiene facil en la vida y otra gente que no, que todo, hasta lo mas sencillo, requiere esfuerzo y mucha dedicación, y a veces, ni aún así. El chichón se quita cuando te vuelvas a lanzar y esta vez, haya agua.

Fecha: 20/04/2006 11:03.


gravatar.comAutor: Juanjo

Lo siento pero no estoy deacuerdo. Es posible que al final me tire a una piscina que tenga agua, pero ya puede estar bendecida por el Benedicto de los cojones, que ese chichón (que no está en la cabeza como pudiera parecer), nunca jamás va a desaparecer. Eso sí, es muy posible (ojalá, no pierdo la esperanza) de que alguien me heche mercromina y al menos el dolor se haga más llevadero.

Fecha: 22/04/2006 00:37.


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