El rincón

Estaba hundido y destrozado, realmente se sentía mal. No recordaba nunca haberse sentido así de mal, sólo, sin encontrar una voz de cariño, un consuelo, un abrazo, un ánimo. La costumbre de su soledad a veces se le hacia muy poco soportable. La frialdad de su vida le había golpeado esta vez demasiado fuerte, cada nuevo peldaño se le hacía más alto que el anterior, y cada vez notaba que las fuerzas le iban abandonando más rápido. Y en esos momentos se quedaba vacio. La inmensidad de la nada, de la no ilusión, del fracaso, del perder...eran visiones poco agradables, de las que esta vez no tenía escapatoria. Pero lo peor no era eso. Lo peor es que sabía que se volvería a levantar, que al día siguiente se pondría la sonrisa y encontraria algún motivo para seguir de pie, hasta que de nuevo, algún otro momento, volvería a caer y sería peor caida que la anterior. Y se sentiría de nuevo mal, y no recordaría haberse sentido así de mal antes. Y lo más seguro es que de nuevo volverá a ponerse en pie. Porque en el fondo, sabe que tiene algo por lo que vale la pena luchar. A veces es distante y lejano, a veces parece que se acerca, pero solamente para irse de nuevo más lejos. Pero siempre está en el horizonte, esperando, a la altura donde se besan el mar y el cielo.

Y allí estaba acurrucado en su rincón. El aire fresco de la madrugada entró por su ventana y erizó su piel. "Dentro de cinco mintos, me encontraré mejor"

25/05/2006 01:26.

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