Triste adios
Esta mañana al coger el coche y ponerlo en dirección a clase, al llegar casi a la altura de mi barrio me he fijado en un bulto que estaba tirado en una lado de la carretera. Era un gato negro, uno que vivía en mi barrio, entre los jardines de un lado y otro de la calle, y al que casi siempre te lo encontrabas cuando ibas andando y pasabas por aquí. Era un gato bastante simpático, era algo más del barrio, que quieras o no, te alegraba encontrártelo cuando volvías un viernes de madrugada, saltando vallas y agazapándose debajo de los coches. Muchas veces me he imaginado cómo sería su vida, lo agustito que estaría en verano y lo mal que lo debería pasar en invierno, buscando los coches recien aparcados para meterse debajo y calentarse con los bajos del motor. No sé cuantos años llevaría aquí, pero se había convertido en algo cotidiano. Con este tipo de cosas es cuando piensas que la vida se compone de muchísimos pequeños detalles, que solo te das cuenta de que están ahí cuando se van. Este invierno, el gato negro no pasará más frio. Pero esa idea no me reconforta en absoluto...

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Autor: Catwoman?? q va, el cuero es demasiado incomodo en determinadas ocasiones.
Fecha: 08/11/2006 16:01.
Autor: TitoFredo
Fecha: 16/11/2006 01:25.

