Innovaciones
Innovar. Que bonita palabra. Todo en ella denota sentimientos positivos, alegres y esperanzadores. Y un cojón. Porque la alegria de innovar se vá al garete en el momento en que la gente adopta tu innovación, pasa de ser propia a convertirse en general y, por lo tanto, se desvirtua y pierde todo su significado y connotaciones. Pues bien, esa frustación la siento día tras día, al llegar con mi cochecito a mi barrio. Porque dejemos las putas cosas claras: soy un maldito innovador en la hora de aparcar mi coche. He aparcado en sitios que ni os podeís imaginar, he visto huecos en lo más recondito de las esquinas, he desafiado cualquier ordenanza a la hora de cumplir mi objetivo...Y todo eso desaperece cuando veo a algún puto copiota que me ha quitado ese sitio donde yo y solo yo me atrevía a aparcar el coche. Es que siempre pasa igual...hay como sitios prohibidos hasta en el momento que un innovador aparca ahí y demuestra a los demás que no ocurre nada. A partir de ese momento, ese sitio pasa a ser algo general y todos los cagones que no se atrevían a aparcar, lo hacen. Hagamos un breve repaso:
- Pasos de cebra: se puede distinguir, ya que hay pasos de cebra y pasos de cebra. Normalmente por la noche no se respeta ni uno, pero hay unos cuantos que son como tabú: efectivamente, los de los semáforos. En el peor de los casos, siempre hay uno donde nunca aparcaba nadie en mi barrio, y además es muy grande, por lo que siempre sobra sitio. Ya me lo han quitado.
- Plazas de misnuvalidos: no de las que te quitan el coche, sino de las reservadas para minusvalidos, como las de los centros comerciales. Era mi arma secreta, incluso a veces me crecía y ponía un ticket del lavado de coches en el salpicadero a modo de cutre-permiso. Hace lustros que no aparco ahí. Y os aseguro que los que aparcan, de minusvalido tienen lo que yo de obispo.
- Invasión de carril: esto es, dejar el coche aparcado pegado a un bordillo en una calle lo suficientemente ancha como para que cojan dos vehiculos uno en cada sentido. Había un hueco al lado de una marquesina de la blasa en el que nadie nunca dejaba el coche. Efectivamente, hasta que lo dejé yo un día. Ahora se atreven incluso a dejar hasta tres coches. Que arriesgados...
- El efecto coche abandonado: consiste en fijarte en los vehículos que siempre están aparcados y nunca los mueven. Utilizar solo cuando tengaís la certeza de que le han puesto la pegatina amarilla, y el dueño la ha quitado. Pues con unos santos cojones, dejas el coche en doble fila impidiendo la salida de esos vehículos que no van a salir. Es muy arriesgado, pero cuando hay necesidad es lo que tiene. Estaba segurísimo que nadie iba a pillarme ese sitio.......
....pues bien, ayer llegué hasta los huevos sobre las cuatro de la mañana, con un dolor en el abductor mortal que no se me quitó ni con todo el alcohol de garrafón que hubiera podido tragar, harto de la lluvia, cansado, con sueño y con un lígero dolor de garganta producido sin duda por la cantidad de humo que tragué, maldiciendo de mi perra suerte y con unas ganas tremendas de meterme en la cama, a sabiendas que en el peor de los casos iba a tardar 3 minutos en llegar y aparcar mi coche en este último lugar secreto de estacionamiento que mi ingenio me había descubierto, cuando......
.....UN HIJODEPUTA ME HABÍA QUITADO EL SITIO. Resultado: 32 minutos de búsqueda de aparcamiento, 13 minutos de regreso andando a casa y la certeza de que el dueño de ese opel corsa nunca va a volver a aparcar ahí. Creedme, intente respirar, pero todavía no he empezado las clases de bodycombat...

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Autor: Morena,la de los rojos claveles,la reina d las mujeres.
Fecha: 26/11/2006 02:46.
Autor: TitoFredo
1. Llevar un abrigo de pana rosa
2. Confiar en los pesetas
3. Ir a Madrid y dejar tu destino en manos del transporte público
Desde TitoFredo animamos a todos nuestros lectores a coger las riendas de vuestra vida: sacaos el carné y compraos un puto coche. Y olvidaos de la pana. Y si es rosa, con mayor motivo.
Fecha: 26/11/2006 15:18.

