Chandrasekhar
Silencio. Apenas un susurro en mitad de la noche, una leve brisa removiendo la niebla. Levantó la mirada, notando cierta presencia distante. Agudizó vista y oido, pero más alla de lo gris no divisó nada. Pero sin embargo parecía que había algo entre el ambiente. Mezclándose, avanzando de manera mecánica, lento pero invariable. Arqueó la ceja, trago saliva y continuo atento. Nada. Nada era detectado por los sentidos, no se podía tocar, no se podía oler, todo seguía en silencio como siempre y por supuesto, seguía sin ver nada. Quizás un cierto sabor de antaño. pero no provocado por nada, simplemente evocador. Los días avanzaron como siempre, pero seguía sintiendo que algo no estaba como siempre, como una pequeñísima piedra en el zapato, insuficiente para dañar pero continuamente demostrando su presencia al moverse. Se levantó, se sacudió y estiró su cuello. Primero izquierda, luego derecha. Bostezó, emitió un quejido, cerró los ojos y escuchó. Ahí estaba. Donde había estado desde que lo notó por primera vez. Seguía ahí. Maldita sea. Pero en vez de tornarse nervioso, por un momento, se dedicó un sonrisa. No sentía ira, ni pena, ni tristeza, ni nostalgía, ni nada negativo desde hacía tiempo. Y la disrupción no le producía ni el más mínimo sentimiento afín a estos. Le producia curiosidad. Asi que se calzó y comenzó a andar hacia la niebla. Quién sabe, quizás hasta fuera divertido.


